miércoles, 24 de agosto de 2011

José Ignacio Valenzuela: “’La Casa de al Lado’ tendrá un final distinto a la versión chilena”

El escritor y guionista que actualmente trabaja en Telemundo escribiendo la adaptación de “La Familia de al Lado”, la última teleserie que creó en Chile y su primera producción en TVN, mantiene contrato con la señal estatal para la cual debe escribir una nueva historia, proyecto que aún no comienza. A continuación repasamos algunos de los recuerdos y situaciones que ha vivido José Ignacio Valenzuela, más conocido como ‘el Chascas’, durante su carrera.

¿Cómo llegaste al mundo de los guiones?
Presenté una idea a Canal 13 hace muchos años atrás. Eran veinte líneas escritas a mano que después se convirtieron en “Amor a Domicilio”. Les gustó la idea, me pidieron escribir un capítulo uno, cosa que hice esa misma noche y lo llevé al día siguiente. El resto es historia.

¿Qué recuerdas de “Amor a Domicilio”, tu primera teleserie?
Mi principal recuerdo es que yo era muy ignorante y entusiasta. Nunca me di cuenta realmente lo que hice. Nunca le tomé el peso al hecho que estaba haciendo un producto que iba a quedar para siempre, y que de paso me iba a cambiar la vida y mi profesión. Tengo la sensación que trabajé mucho, muchísimo, sin parar. Escribía todo el día de lunes a lunes sin descanso. Nunca fui capaz de gozar el éxito de esa historia porque me la pasaba encerrado en una oficina de Canal 13 atrapado frente al computador. Y si me preguntas hoy, casi diecisiete años después, “Amor a Domicilio” es la teleserie que más me gusta precisamente porque la hice de manera visceral y desde el puro entusiasmo. Además conocí a Cristián Mason, que es uno de los grandes de las telenovelas con el que hice muchísimas producciones más.

Iván Andrade está entre los villanos más recordados de las teleseries chilenas ¿Cómo fue escribir “Marparaíso”? 
Fue lo más entretenido que hay porque escribir suspenso, acción y misterio, siempre me ha gustado mucho. Después de “Amor a Domicilio” me fui a vivir a México por varios años donde trabajé para Televisa. Ahí conocí el mundo del melodrama latinoamericano, ese en donde los buenos son muy buenos y los malos son terribles. Por lo mismo tomé la decisión de que mi siguiente obra sería un drama con un villano potente y sin miedo a nada. Así nació la idea de este resort de entretenimiento liderado por un hombre perverso. Y le hice un homenaje a Catalina Creel y su parche, la villana de “Cuna de Lobos”, e inventé a Iván Andrade con un ojo de distinto color.

¿Cómo viste el alargue de “Lola”?
Nunca estuve de acuerdo con esa decisión del canal. Por eso no seguí escribiendo el alargue y sólo llegué hasta el capítulo cien que era mi acuerdo inicial con el canal. Pero creo que mis compañeros de guión hicieron un magnífico trabajo que sólo puedo celebrar y aplaudir. Escribir más de doscientos capítulos es para que te levanten una estatua.

“Don Amor” transcurrió gran parte de su historia en Puerto Rico, país con el que tienes gran cercanía ¿Qué te pareció hacer ese proyecto?
Después de vivir casi una década en Puerto Rico puedo decir con toda propiedad que Puerto Rico debe ser uno de los países que más artistas ha generado. Es muy impresionante ver la cantidad de talento que existe en esa isla. Y desde que llegué a vivir ahí tuve la obsesión de generar trabajo y producciones que sacaran ese talento al mundo. Por eso cuando Canal 13, y en particular Verónica Saquel, me contactó para que escribiera una nueva telenovela para ellos logré convencerlos de hacer una coproducción con Puerto Rico. Así fue cómo se armó esa trama que mezclaba boricuas con chilenos. Y lo que en un comienzo iba a ser una telenovela juvenil para las seis o siete de la tarde se terminó convirtiendo en un proyecto más contundente con asesinos en serie, muertos, sangre, y mucho Caribe. Me la pasé sensacional escribiéndola. Además por primera vez tuve mucho tiempo para desarrollarla cosa que siempre ayuda a tener un mejor resultado en pantalla.

“Cuenta Conmigo” se emitió en un periodo complejo de Canal 13 caracterizado por los repentinos ajustes de programación a cargo de Vasco Moulian. La teleserie se estrenó dentro de un reality y luego paso por diversos horarios de emisión logrando un caos en los telespectadores ¿Qué te pareció esa situación?
Nefasta. Siempre fui y sigo siendo muy crítico de la flexibilización del horario de productos de ficción. Una telenovela necesita de la rutina para su desarrollo por la simple razón que una telenovela debe insertarse en una rutina familiar. Era muy triste cuando me decían que no podían ver la telenovela porque no sabían a qué hora la daban. Lo pasé muy mal en ese tiempo. Muy muy mal.

“La Familia de al Lado” fue tu primera teleserie en TVN ¿Hubo diferencias con el trabajo que hacías en Canal 13?
Una de las cosas de la solidez que siempre destaco de la ficción chilena es la seriedad con la que se trabaja allá. En términos generales el proceso creativo fue bastante similar en TVN y en Canal 13. Ahora TVN es un gran canal, el más grande de Chile, de hecho cuando firmé un contrato con ellos sabía que me esperaban cosas buenas y eso me tenía muy entusiasmado. Y eso colaboró al hecho que yo mismo estuviera más creativo y con más ganas de reinventarme que nunca.

Con respecto a esa teleserie, algunos actores expresaron que hubiese sido bueno que hubiera ido en la franja nocturna ¿Quedaste conforme con el horario o te hubiese gustado profundizar más los temas escribiendo para las 22 horas?
La invitación que yo recibí por parte de TVN y en particular de María Eugenia Rencoret fue la de revitalizar las ocho de la noche. Incluso la idea era traerse el suspenso de las diez a las ocho. Por lo tanto “La Familia de al Lado” siempre fue concebida para las veinte horas. Y me parece que parte de su éxito se debió incluso a la sorpresa del público por ver temáticas más bien nocturnas en ese horario. Quedé sumamente satisfecho con su desempeño en rating y con el producto final que vimos en pantalla. Fue una estupenda teleserie “La Familia de al Lado”.

Actualmente escribes “La Casa de al Lado” para Telemundo ¿Cómo es adaptar tu propia historia? ¿Qué diferencias tiene con la chilena?
Siendo honestos no es la primera vez que lo hago. Ya me había tocado antes hacer el mismo ejercicio con “Marparaíso” que TV Azteca compró en 1999 y me pidió que adaptara. La versión mexicana se llamó “Marea Brava”. Ahora con “La Casa de al Lado” siento que la vida me está dando la segunda oportunidad para pulir aún más un trabajo. Reescribiendo esta telenovela he tenido la posibilidad de profundizar algunos aspectos de los personajes y mejorar el suspenso. Al mismo tiempo es una enorme responsabilidad. Si no se hace bien uno tiene el doble de posibilidades de meter la pata en algo que te quedó mal en un comienzo. Y claro que habrá diferencias con la de Chile. Habrá escenas más fuertes, muertes más terribles, pasión más explícita, e intrigas aún más intensas. Ir a las diez de la noche me permite sumergirme aún más en la oscuridad y turbiedad de los personajes. Y no sólo eso, todo el final será distinto. Eso me tiene gozando como un niño, ya que me siento como un director de orquesta que a última hora decide cambiar el tono de la música y modificar durante el mismo concierto la partitura. Ha sido una gran experiencia. 

Mantienes contrato con TVN ¿Ya trabajas en algún proyecto para el canal?
Tengo que hacer una telenovela más para TVN. Todavía no comienzo ese proyecto porque estoy terminando “La Casa de al Lado”. 

¿Prefieres drama o comedia?
Los dos por separado y también la tragicomedia.

De tus personajes ¿Cuáles recuerdas con más cariño?
Varios, Evelyn Jara Machuca (Luz Croxatto) de “Amor a Domicilio”, Iván Andrade (Cristián Campos) de “Marparaíso”, Filomena (Solange Lackington) de “Sabor a Ti”, Josefina (María Izquierdo) de “Cuenta Conmigo”, y Carola (Francisca Lewin) de “La Familia de al Lado”.

A diferencia de otros guionistas sueles escribir tus teleseries en solitario.
Sí. Así lo hice desde un comienzo. Cuando empecé no sabía que las telenovelas se escribían en grupos. Tenía la experiencia más cercana de Sergio Vodanovic y Arturo Moya Grau que escribían solos. Y pensé que así se hacía. Y después de tantas teleseries en el cuerpo ya me acostumbré a escribir así. Y me acomoda.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar para el extranjero?
Yo he hecho más telenovelas para el extranjero que para Chile así es que a veces pienso en Chile como el extranjero. Me fui de Chile a mis 21 años por lo que todo el desarrollo laboral lo he hecho fuera del país. En un par de años llevaré el mismo tiempo fuera de Chile que el que viví ahí por lo que ya no divido mi trabajo entre nacional e internacional. Es simplemente trabajo y no veo ni provoco ninguna diferencia entre los dos tipos.

¿Por qué crees que Chile vende más guiones que producciones completas?
Chile vende sus producciones en países más europeos o de Europa del este porque los subtitulan o doblan. En Latinoamérica venden más los guiones me imagino yo porque siempre será más atractivo para un canal contar con actores locales o locaciones más reconocibles. Y siendo muy honesto me imagino que también por un asunto idiomático, entenderle a un chileno no es tarea fácil. Y en Chile tenemos un gusto particular por hacer personajes que hablen muy localmente, que manejen un dialecto muy propio y específico nuestro. A veces no se arriesgan a transmitir una telenovela chilena por miedo a que el público se quede fuera de lo dichos, chistes o expresiones que se manejan en la historia.

¿Cómo ves el actual momento de las teleseries chilenas?
Muy interesante por el misterioso rumbo que ha tomado la franja de las ocho de la noche. Yo tengo una teoría personal. Durante mucho tiempo se dijo que la teleserie de las ocho era la telenovela familiar, mientras que la de las diez era la teleserie para adultos. Si nadie ha podido responder qué es la familia hoy en día, cómo se podrán escribir teleseries para ella. Una teleserie debe ser un espejo de la sociedad que la produce. Y Chile todavía está mirándose al espejo para descubrir quién es, qué quiere, y para dónde pretende ir. Cuando sepamos qué es o qué no es la familia, tal vez podremos volver a escribir para ella de manera eficaz y exitosa.

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