sábado, 12 de mayo de 2018

A diez años de “El Señor de la Querencia”

Gentileza TVN.
El lunes 12 de mayo del 2008, a las 22:00 horas, TVN estrenó la primera teleserie nocturna de época. La historia, idea original de Víctor Carrasco, estaba ambientada en el campo chileno de los años veinte. Aunque la trama se centraba en un poderoso terrateniente que disponía de su familia y empleados a su antojo, la ficción también destacó por presentar una relación lésbica. Al igual como ocurrió en otras producciones, el fundo San Miguel de Colina fue parte fundamental de sus locaciones.

“El Señor de la Querencia” tuvo a Víctor Carrasco, Carlos Galofré, David Bustos, Rodrigo Ossandón y Carlos Oporto en los guiones, Germán Barriga y Claudio López de Lérida en la dirección, Patricio López en la producción general y Mauricio Campos como productor coordinador. En cuanto al elenco, este estuvo encabezado por Julio Milostich, Sigrid Alegría, Álvaro Rudolphy, Alejandra Fosalba, Patricia López, Álvaro Espinoza, Matías Oviedo, Celine Reymond, Begoña Basauri, Antonia Santa María, Andrés Reyes, Lorena Bosch y Bárbara Ruiz Tagle.

La historia
Cerca están los días en que comience a derrumbarse el imperio que por años ha mantenido José Luis Echeñique (Julio Milostich) en la querencia. La llegada inesperada del obrero calichero Manuel Pradenas (Álvaro Rudolphy) pondrá en jaque la vida de esta hacienda tradicional del campo chileno del 1920 y de uno de los tesoros más preciados del patrón: su matrimonio con Leonor Amenábar (Sigrid Alegría).

La señora Echeñique, acompañada de sus tres hijos: Ignacio (Matías Oviedo), Luis Emilio (Andrés Reyes) y Teresita (Celine Reymond), vivirán días agitados cuando en el fundo comiencen a llegar una serie de personas y se sucedan algunas extrañas situaciones que echarán por la borda la vida familiar basada en costumbres y valores rígidos que el señor de la querencia cuida de manera acérrima.

La mama Bernarda (Maité Fernández) está muriendo. Ella ha sido durante años quien veló por el cuidado de los Echeñique. Con su muerte comenzarán a develarse los antiguos secretos y nada devolverá la calma al lugar. Manuel, su hijo, intentará llegar a despedirse pues fue alejado de su madre siendo aún muy pequeño. Pero no alcanzará a cumplir su deseo por lo que el resentimiento y el dolor aumentarán. Sobre todo, cuando se entere de que la razón por la que fue desterrado de la querencia fue para ocultar que él es el verdadero hermano de José Luis.

Entonces la querencia comenzará a vivir días caóticos. El poder del padre autoritario y cruel se irá desmoronando al igual que su relación matrimonial y todo el clan Echeñique Amenábar comenzará a cuestionarse la vida que ha llevado. El descubrimiento del amor verdadero, al conocer a Manuel, será para Leonor una encrucijada de la que no podrá escapar. Ella nunca sintió algo así por un hombre y ni la ira de El señor de la querencia podrá impedir esta pasión.

Los personajes
José Luis Echenique (Julio Milostich), El señor de la querencia. De cuarenta y dos años, está casado con Leonor y es padre de tres hijos. Es un hombre católico, de misa diaria, conservador y con una visión algo mesiánica, pues está convencido de que vino al mundo a proteger a los más débiles y a amar a todas las mujeres que se crucen en su camino. Atractivo, seguro y seductor el dueño de la querencia es un padre protector, no muy inteligente, pero que se ancla en su poder económico para mantener un discurso entre lo que considera que está bien o mal. Sobre eso debe regirse todo su entorno familiar y laboral, ya que es él quien pone las reglas y se preocupa de que éstas se cumplan. Su relación con su mujer pasa por días difíciles: nunca ha logrado satisfacerla sexualmente y la crisis interna, que ambos mantienen en la intimidad, se agravará con la llegada de Manuel. Entonces la guerra total será desatada. Sus carencias psicológicas y afectivas asociadas a un trauma infantil son las que hoy le harán vivir los peores momentos y pondrán en jaque todo su imperio de tradición y conservadurismo que está a un paso de derrumbarse.
Leonor Amenábar (Sigrid Alegría). Tiene cuarenta años y es una mujer atractiva, de belleza prístina y muy inquieta intelectualmente. Leonor siempre quiso ser una profesional, pero finalmente optó por el camino trazado para muchas mujeres de la época y hoy tiene tres hijos junto a su marido José Luis. Es a ellos a quienes ha educado y traspasado su pasión por el conocimiento. Aunque se casó muy enamorada su pasión en la intimidad ha ido extinguiéndose y hoy vive una fuerte crisis. Su marido pocas veces la trata con cariño, más bien es torpe y algo bruto. Para colmo le es infiel. Por eso la llegada de su prima Mercedes desde Europa la ayudará a cuestionarse su existencia, tomar poco a poco las riendas de su vida y, de paso, hacer algunos cambios en su vida y en la de todos quienes habitan la querencia. Será la llegada de Manuel la que la sumergirá en los caminos del verdadero amor. Aunque en estricto rigor esa relación será imposible, finalmente a Leonor le moverá todos los rígidos cimientos valóricos en que fue criada sintiendo que por fin encontró a su alma gemela. Entonces deberá optar entre su amante o darle una oportunidad al hombre que la ha acompañado toda su vida.
Manuel Pradenas (Álvaro Rudolphy). Cuando pequeño fue alejado de su familia y llevado al norte donde fue criado por algunos familiares. Esto para ocultar el secreto que podría haber destruido entonces a la familia Echeñique: Manuel es hijo de la mama Bernarda y Renato Echeñique, el patrón del fundo. Hoy, con cuarenta años, Pradenas ha decidido volver ante la enfermedad e inminente muerte de su madre. Entonces descubrirá que su hermano es ni más ni menos que José Luis y entonces la lucha entre ambos se desatará desestabilizando la apacible vida en la hacienda. La lucha encarnizada se volverá más violenta cuando Manuel se entere de que aún hay más secretos que la familia le oculta. Pero su batalla por ayudar a los más desposeídos chocará el día que vea por primera vez a Leonor. El flechazo con esta mujer hermosa, inteligente y sensible será instantáneo y el amor se transformará en un imposible por el que luchará hasta sus últimos días cuando convertido en un hombre rico pueda ofrecerle una nueva vida a su amada.
Mercedes De los Ríos (Alejandra Fosalba) es una mujer de mundo que viene llegando de Europa. Sus ideas progresistas, su atractivo rutilante y su alocada vida la han situado lejos de los convencionalismos de los Amenábar. Es, sin duda, la loca de la familia. Su vida acomodada y su forma liberal y desinhibida para enfrentar el mundo la harán, entre otros, vivir una pasión secreta con Ignacio a quien, además, quiere como su yerno. Eso aunque las cosas se compliquen más de lo previsto. Esta relación será el inicio sexual de Ignacio que podría echar por tierra los planes de casar por fin a su supuesta hija enferma. Porque la relación entre madre e hija es definitivamente mala. Mercedes no puede entender que su única heredera tenga una orientación sexual diferente al resto de las mujeres, mientras que la díscola Lucrecia detesta a su madre por la vida que lleva y por no haberse preocupado de cuidar a su padre en sus últimos días.
María Pradenas (Patricia López) es una mujer trabajadora y esforzada. Casada con Buenaventura y madre de Violeta, su vida ha sido dura ya que siendo muy joven debió soportar el acoso permanente de José Luis sin poder negarse a ello. Aún evidencia cierta lozanía y belleza de su juventud y ante la evidente muerte de la mama Bernarda, María la acompañará en sus últimos momentos y será quien descubra uno de los secretos que cambiará radicalmente la vida en la querencia: antes de morir su madre le confiesa que Manuel es medio hermano de Echeñique. Entonces las cosas cambiarán para todos en el fundo. Porque no sólo deberá confesar este secreto, sino que además en sus manos quedarán los títulos de dominio de diez hectáreas de tierra que le pertenecen por derecho a su hermano Manuel. Esta revelación será, finalmente, la que llevará a una disputa permanente entre los medios hermanos y a la ruina emocional y familiar de los Echeñique Amenábar.
Buenaventura Moreno (Álvaro Espinoza) es el capataz de la querencia. Un huaso ladino, astuto y atractivo que sirve y obedece a José Luis sin cuestionamientos. Es su modelo, lo admira profundamente y como muestra total de su servilismo incluso permite que el patrón se acerque sexualmente a su propia mujer. Junto a María, su esposa, tienen a Violeta con quien mantiene una relación distante y poco cariñosa, pese a ser su mayor tesoro. Como familia siempre han servido y vivido en la hacienda y con los años el capataz se ha ganado toda la confianza del latifundista, transformándose en el más fiero defensor de sus intereses. Por eso lo acompaña en todas sus fechorías haciéndose cómplice de cada una de sus acciones. Pero en la intimidad Buenaventura es ingenuo y algo pusilánime, lo que no le impide mantener un vínculo extramatrimonial con Leontina.
Ignacio Echeñique (Matías Oviedo) es el brazo derecho de su padre. A los veintitrés años decidió abandonar el seminario para dedicarse a trabajar en las tierras de la querencia. Pero sus dudas vocacionales no lo abandonan y suelen atribularlo. Como primogénito ha sido el regalón de sus padres, pero también el que ha debido mediar entre la pareja siendo el confidente de ambos. Aunque es habitual que junto a su hermano acompañen a su padre en las visitas a la casa de la Tía Carmen, hasta ahora el mayor de los Echeñique ha optado por no involucrarse con ninguna mujer. Ha querido a muchas féminas pero sólo platónicamente, pues nunca se ha atrevido a dar un paso más allá. La llegada de Mercedes y Lucrecia removerá su corazón y lo complicará aún más. Mientras su familia ha dispuesto un matrimonio por conveniencia con la poco agraciada y algo tosca Lucrecia, Ignacio deberá luchar por no involucrarse con una mujer mayor, la madre de su posible esposa, que podría cambiar el rumbo de su vida.
Teresita Echeñique (Celine Reymond), los ojos de El señor de la querencia, es una niña virtuosa, algo ingenua y respetuosa de las tradiciones. La menor de los Echenique Amenábar pese a ser muy cercana a su padre, a quien le cree y sigue en todos sus andares, tiene una doble personalidad forjada en un secreto de infancia. Es esta característica la que hará que una parte de su vida sea un completo misterio del que muy poco se enterarán y donde dará vida a las más variadas fantasías. Eso hasta que Herminia la descubra y comience a chantajearla extorsionándola con dinero y joyas para mantener su silencio. Aunque siempre ha sido cercana a su madre y una adolescente obediente, la llegada de Manuel cambiará para siempre la relación entre ambas pues Teresita presenciará los primeros encuentros entre Leonor y el forastero. Esto la volverá rebelde y frontal poniendo a ratos a su madre en más de un aprieto.
Herminia Pradenas (Begoña Basauri). La hermana de Manuel es una mujer resentida y golpeada por la vida. Desde chica vivió inserta en una familia llena de problemas, entre otros, por el consumo excesivo de alcohol. Eso la hizo rebelde y provocadora. Por eso un buen día optó por abandonar la casa materna y arrancarse de la querencia. Pero hoy, a los treinta y cinco años, Herminia está de vuelta. Robó y sobrevivió en los bajos mundos en los que se sumergió. Fue en el burdel de la Tía Carmen donde encontró un refugio y donde ha vivido durante los últimos años hasta recibir la noticia del precario estado de salud de su madre, la mama Bernarda. Llena de resentimientos llegará hasta la hacienda para reencontrarse con su familia y con su hermano Manuel que hará hasta lo imposible para que deje atrás su pasado. Pero la mujer ya está dañada y a apunta de intrigas y chantajes hará de su estadía en la estancia su mayor ganancia entre quienes habitan la casa del señor de la querencia.
Violeta Moreno (Antonia Santa María). La hija de María y Buenaventura es una niña soñadora, atractiva y algo ingenua. A sus dieciocho años tiene anhelos de grandeza y sus fantasías siempre han sido transformarse en una chica adinerada. Habitualmente se imagina luciendo los vestidos de Teresita y le hubiese encantado ser una más de la familia Echeñique. Pero es hija de los inquilinos del fundo y eso la hace mantener una relación lejana y fría con sus padres. Como de pequeña desarrolló una poderosa capacidad de ensoñación, derivada de la educación y los libros que le facilitaba doña Leonor, hoy está completamente enamorada de Luis Emilio Echenique a quien tiene totalmente idealizado y con el que –en sus sueños- espera casarse algún día. Pero más allá del mundo de fantasía en el que le gusta vivir será María, su madre, quien permanentemente la volverá a la dura realidad para que se cuide de los patrones y su vida no se transforme en un infierno.
Luis Emilio Echeñique (Andrés Reyes). Es el segundo de los hijos de José Luis. Un joven de veintiún años, seductor, de gran atractivo físico y muy codiciado por el sexo opuesto. Al igual que su padre es un vividor que a través de su encanto ha logrado mantener una imagen de hombre exitoso. No es muy inteligente aunque tiene mucha intuición y le gusta vivir en los excesos. A pesar de que le intrigan las ideas progresistas de la época sueña con casarse con una señorita de bien y tener muchos hijos. Salvo por la existencia de Violeta que lo perturba permanentemente y a quien, para mala suerte de la criada, no toma en serio. Como aliado de su padre se ocupará de una buena parte del negocio familiar, ya que está convencido que con sus ideas podrá quintuplicar el patrimonio. Sin embargo, su irresponsabilidad a la hora de llevar a la práctica sus teorías pondrá en peligro la fortuna de los Echeñique Amenábar en más de una oportunidad.
Lucrecia Santa María (Lorena Bosch). Es todo lo opuesto a su madre. De belleza, elegancia y sofisticación sabe poco, pues para ella fumar, domar caballos e irse de farra con su primo menor es una máxima en su vida. Una contradicción para la hija de una familia adinerada y de una madre que lo único que le preocupa son las apariencias y, por cierto, casarla con alguien de bien. Sin embargo, estos actos de rebeldía son una reacción a la rabia que esta chica de veinte años tiene con su madre, a quien culpa por haberle robado el cariño de su padre y por haberlo abandonado en los últimos días de su vida. A este resentimiento que Mercedes no logra entender se suma un factor que le dará más de un dolor de cabeza a liberal viuda De Los Ríos: la atracción que Lucrecia siente por las mujeres. Herminia, la prostituta y empleada de la casa de los Echeñique, será su objeto de deseo lo que la hará enfrentar muchos conflictos en la Querencia y varias desilusiones.
Leontina Aguirre (Bárbara Ruiz Tagle). Es el ama de llaves de los Echeñique Amenábar. Una mujer que supera los cuarenta y tantos y que arrastra una gran amargura por la temprana ruina económica que le tocó vivir a su familia. Por eso a Leontina, una pariente lejana de José Luis, no le quedó otra que pasar sus días dedicada a ser la dama de compañía de Leonor y Teresita mientras en silencio vive su amor por Echeñique. Como está a cargo de la servidumbre de la hacienda es con ellos con quien desata su resentimiento tratándolos de manera dura y autoritaria. Eso aunque a la hora de satisfacer sus necesidades sexuales va tras los pasos de Buenaventura. Su mayor dolor será precisamente la indiferencia de su pariente que no la toma en serio, más bien la encuentra poco agraciada e inferior y sólo la utiliza para que le ayude a mantener el control en el fundo. Entonces será Leonor quien sufrirá todo el rigor de la amargura que destila Leontina, quien no se resignará ante el rechazo del señor de la querencia.

2 comentarios:

  1. Esta telenovela tenia todo para poder ser exportada lo malo que TVN no se juega por el producto chileno en el exterior .

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  2. Esta telenovela sí fuera colombiana se exporta a en toda latinoamerca .

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