sábado, 23 de marzo de 2019

Javiera Gaete: “Para mi personaje me basé en las teleseries de los noventa”

Gentileza TVN.
La apasionada, curiosa e impulsiva Jacinta Palacios es el personaje que la tiene debutando en teleseries como parte de “Amar a Morir” en TVN. Jacinta es calcada a Toya (María José Illanes), su madre, por lo que siempre está metida en problemas de los que, sagradamente, la salva su prima Rocío (Vivianne Dietz). Y aunque con la llegada de los nuevos vecinos al Cajón del Maipo puso inmediatamente sus ojos en Álvaro (Raimundo Alcalde), la lealtad a su prima la hizo desechar rápidamente la idea. Hablamos con Javiera Gaete Jeria y aquí nos cuenta más de su primera experiencia televisiva.

¿Cómo se dio tu llegada a “Amar a Morir”?
Yo soy nacida, criada y mal criada en Punta Arenas, llegué a Santiago el 2015 a estudiar teatro y de esa fecha empecé a ir a casting de comerciales, de repente a casting de teleseries. De hecho, de un casting de publicidad me derivaron a uno de teleseries y ahí conocí a Paula Leoncini que trabajaba con los jóvenes en TVN. Ella me llamó a un casting, yo feliz me dije lo voy a hacer lo mejor posible, pero me puse muy nerviosa y se me olvidó el texto, no me podía concentrar, pero Paula veía que yo le daba toda la intención, quizás me equivocaba de texto, pero igual seguí adelante. Vio que tenía algo de ese personaje en mí y tres días después me llamó a otro casting, ahí salió todo súper bien y al día siguiente me dijeron que había quedado. No lo podía creer, además que siempre he sido fanática de las teleseries entonces era un sueño. Fue un momento muy emocionante y de orgullo para mí, para mi mamá y mi familia, todos sabían que quería seguir este camino.

Cuéntanos de Jacinta Palacios.
Ella es muy alegre, canta, baila, le encanta subirse al escenario, ama el escenario como su mamá, y al mismo tiempo es muy curiosa, entonces no puede pasar una mosca sin que Jacinta no se entere, eso lleva al conflicto que tiene ella internamente, que es que no tiene papá, su mamá nunca le ha dicho una palabra del tema, ella igual ya se rindió, dijo: filo, está bien, no necesito un papá, tengo a mi familia. Bloqueó un poco el tema, pero obviamente siempre queda esa inquietud, está esa duda latente.

¿Y hay algún conflicto amoroso?
Jacinta es una mal portada jajá. Dice acá es la mía y se deja llevar nomás, pero en la teleserie no hay un amor así incondicional, no hay como un deseo por alguien hasta que llega la familia de Caco (Felipe Braun) y como que le empieza a gustar alguien, pero no termina de gustarle, por ahí se provoca un conflicto.
¿Cómo construiste este personaje?
Para hacer mi personaje me basé en las teleseries de los noventa. Cuando era chica ví muchas teleseries de esos años entonces yo quise que Jacinta tuviese más las características de esa época. Me fijé mucho en los pequeños detalles que tenían los personajes de esas teleseries, por ejemplo, una forma de hablar un poco más exagerada, eso quise hacer con mi personaje, hacerlo un poco más exagerado para romper con lo rutinario. Entonces van a ver que tiene un tonito para hablar que es muy característico, tiene los peinados locos, la forma en que se relaciona con la gente. Ella es muy alegre pero cuando tiene un problema estalla y no se puede controlar, se sale de sus casillas. Ahí también el referente que tuve fue la película “Trolls”, donde hay una niña que es muy alegre, muy tierna, todos la quieren, pero de repente explota y le da la locura.

Es tu primera teleserie, ¿cómo evalúas la experiencia?
Como un torbellino de sentimientos. Llegué con felicidad, con muchas esperanzas y ansias de que mi trabajo fuese bueno, llegué a un equipo que ya estaba formado hace muchos años, después me nombraron a los actores que iban a participar, que son increíbles, y cuando finalmente me tocó estar ahí en la lectura de guiones con todo el equipo y tener a Bastián Bodenhöfer, a la Ximena Rivas, a Antonia Zegers frente mío, de verdad no lo podía creer, decía esto no es real. Todo es tremendo, de mucho aprendizaje, es una cosa que en la escuela de teatro no te enseñan, no te enseñan a trabajar con cámaras, con tres cámaras de hecho, que es una de las características de este formato, los tiempos que hay que tomar, el switch, todo es un mundo totalmente distinto y que cuando yo era chica y veía teleseries no se ve, el público ve solamente el producto final y hay que rescatar a todo ese equipo que hace posible una teleserie.
Uno de los puntos a destacar de la historia es la inclusión de la comunidad sorda, ¿qué te parece? ¿cómo te preparaste?
Alejandro Ibacache, que es el intérprete que asesoró la teleserie, ha sido el pilar fundamental en ese aspecto, siempre que necesitábamos ocupar la lengua de señas él estaba con nosotros, tuvimos clases con él también. Igual en la teleserie no me toca interactuar tanto con el Diego, el niño que hace de Mati, pero si nos sirvió por una cosa más cotidiana, para relacionarnos fuera de las grabaciones. Él es un exquisito, me encanta. Y sobre la inclusión lo encuentro espectacular, Alejandro está muy orgulloso. Me parece un tema muy especial.

También sobresale la ambientación de la teleserie con sus principales locaciones en el Cajón del Maipo.
Yo no conocía el Cajón del Maipo y cuando fui me enamoré, es un poco parecido a Punta Arenas en el sentido de que hay mucha naturaleza alrededor porque uno está en Santiago y está todo lleno de edificios, de ruido, de gris, entonces ir a grabar al Cajón es un valor para la teleserie, es un lugar precioso, además la gente es muy cariñosa, muy buena onda.
¿Cómo invitarías al público a ver “Amar a Morir”?
Decirles que la teleserie está hecha con mucho amor, mucha pasión también, especialmente en mi caso porque es algo que siempre quise hacer así que puse toda la carne a la parrilla. Estoy muy orgullosa de todos mis compañeros también, del equipo técnico que siendo nueva me acogió súper bien, y la historia está buenísima, no es una teleserie superficial, sino que se mete de fondo en los temas que tiene cada personaje. Los invito a todos a verla porque está muy entretenida, tiene de todo, amor, dolor, felicidad, tristeza. Es una teleserie que realmente vale la pena ver.

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