viernes, 22 de mayo de 2020

Alessandra Guerzoni: “El público está pidiendo más participación en términos de programación y contenidos”

Gentileza Canal 13.
La actriz que hasta hace unos meses cautivó como Manena Zabala en “Amor a la Catalán” volvió a las pantallas de Canal 13 como parte de “Helga y Flora”, serie que se exhibe todos los sábados a las 23:45 horas y donde la vemos interpretando a la enigmática Clara. La ama y señora de Nuble, el único hotel del pueblo llegó a Kerren cuando era muy joven, por lo mismo conoce todos los secretos de Raymond (Alejandro Sieveking). Hablamos con Alessandra Guerzoni y a continuación nos revela cómo le dio vida a esta silenciosa pero poderosa mujer que ella define como el oráculo del pueblo.

Si hablamos de Clara lo primero que notamos es el trabajo de look, quizás uno de tus cambios más radicales. ¿Cómo fue la construcción de este personaje? Sí, sin dudas, Clara, un personaje de verdad soñado y tan magistralmente escrito por la pluma de Omar Saavedra, implicó una de las transformaciones más camaleónicas de mi carrera, un desafío que me entusiasmó sobremanera y cuyo resultado, por supuesto, no logré sola. Así que al hablar de cambios quiero antes que nada agradecer a los equipos detrás de cámara directamente involucrados en hacer posible esta magia tan hermosa y sorprendente, liderados por Muriel Parra (vestuario), Catalina Galán (maquillaje), Raúl Contreras y Claudia Mariman (peluquería), Verónica Astudillo (arte) y David Bravo (fotografía), porque el mundo íntimo de Clara se me terminó de conformar justamente cuando entré a su pieza, tan espléndidamente retratada e iluminada en cada mínimo detalles por estos grandes talentos. Y, por supuesto, agradecer a Roberto Matus (casting) por el tesoro de esta oportunidad y a nuestro director, Christian Aspèe, que me guio paso a paso para dar cuerpo y alma, pinceladas, profundidad y carisma a este enigmático personaje, tanto durante su preparación como en cada toma a lo largo del rodaje.
En cuanto a la construcción del personaje que me llegó antes que nada como una fulgurante imagen al leer el guion, el estudio de los elementos que lo caracterizan me llevaron a visualizar a Clara como una especie de enigmática Casandra que todo lo observa, todo lo ve, todo lo relaciona e interpreta. Además, es la única persona, junto a Raymond, que conoce los secretos y la historia completa de Kerren, algo que de por sí la empodera. Pero su poder e influencias van incluso más allá de esto, como quedó revelado en el último capítulo, ya que Clara es también algo así como el oráculo del pueblo. Sus poderes especiales y habilidades ocultas le permiten reinterpretar el pasado para decodificar el presente, adelantarse al futuro, intuir e incluso enfrentarse a la inevitabilidad de la muerte anunciada que ese futuro engendra. Lo que no sabe por experiencia propia, Clara lo ve en sus cartas, lo relaciona e intuye desde su corazón y desde ese mundo íntimo y secreto que es su pieza. Hasta dónde puede llegar su influencia en el pueblo para dirigir o determinar ese futuro intuido y anunciado, está por verse, y sería spoiler adelantarlo. Todo lo anterior me reveló de inmediato que las principales acciones de este personaje eran antes que nada observar y penetrar constantemente todo y todos; de ahí, decodificar, relacionar y reinterpretar, casi invisible detrás de sus cortinas, todo lo que acontece. Para dar cuerpo a esa imagen se me vino a la cabeza una pantera ágil y solapada: observar ese animal fue fuente de inspiración para plasmar tanto una elegancia sofisticada y algo inquietante en la kinética de Clara como su mirada penetrante pero impenetrable, observadora siempre, con una chispa latente que no devela bien a qué se debe, ni de dónde viene… movimientos pausados, algo circulares, siempre armónicos que se quiebran y fisuran solo en la intimidad, detrás de una cortina, frente a sus cartas, o en el prender una vela, cuando está sola en su pieza. En suma, un ser que en sus modales seguros y precisos nunca delata ni cuándo llegará el zarpazo, pero que no por eso deja de atrapar, hipnotizar o ejercer su ámbito de poder. Trabajé, asimismo, la voz, intentando mantener un tono grave y pausado, firme y empoderado, sólo roto por algún atisbo de molestia contenida, sobresalto de dolor o, quizás, de temor. Definitivamente morena, lisa, de pelo corto y lo más alejada posible de la imagen de la actriz y/o de personajes anteriores. Así que fue de verdad muy emocionante vivir el momento cuando, al llegar a la estancia, la imagen de Clara que tenía en la cabeza se apoderó de mí y se materializó, casi por arte de magia, gracias al maravilloso trabajo de vestuario, maquillaje, peluquería, arte, utilería y fotografía. Preciosas piezas de vestuario importadas de Buenos Aires mezcladas con otras del ajuar de mi abuela, que se casó en los años veinte, hicieron que sintiera el sabor de la época literalmente pegado a la piel y que los antepasados hablaran al corazón, imperceptiblemente. Aún recuerdo la emoción al tocar y reconocer las cartas de tarot pintadas a mano, su cigarrera y bombilla, o el escalofrío que sentí cuando entré por primera vez en la pieza de Clara, su lugar íntimo, lo que más la retrae y contiene: era sencillamente perfecto en cada detalle, así que ahí se materializó en mí toda la cascada de imágenes que habían habitado mis sueños. Y cuando fotografía iluminó la escena de la vela, sentí claramente que sí, ésa era definitivamente la cueva que daba cuerpo y alma a la pantera Clara.

Además del misterio que envuelve a todos los habitantes de Kerren, Clara como tarotista suma el tema místico. ¿Qué te pareció interpretar a esta mujer?
Fue, de verdad, fantástico… todas las fascinantes aristas y enigmáticas facetas de Clara me brindaron el atractivo desafío interpretativo de plasmar un personaje por pinceladas sutiles y, a la vez, densas de contenidos y subtextos, siempre tan sólo sugiriendo, sin nunca revelar todo en bandeja, sin nunca entregar el retrato completo de su personalidad, misterios y secretos, ni tampoco su parte especial en el puzzle del total, sino dejando que el público termine de completar su propia imagen del personaje, así como de hilar todas las piezas, paso a paso, en el contexto macro del pueblo, de su historia y de la anécdota y thriller en perpetuo desarrollo. Sin dudas, el aspecto místico/esotérico, entre lo espiritual y el pagano, que caracteriza y hace tan única a Clara fue otra de las fascinantes características de este personaje a las cuales intenté dar cuerpo y alma. Me dio la ocasión para seguir investigando e intentar plasmar también a ese mundo tan fascinante y misterioso que es el tarot, de por sí tan denso de sentidos, símbolos, significados y significantes, así como los rituales, modales e imaginario de las videntes, porque Clara, en el contexto Kerren, es mucho más que una simple tarotista, como se pudo intuir en la escena de la confesión (al revés) con el cura del último capítulo. No es simplemente Casandra, tarotista o vidente, sino oráculo y guía espiritual/pagana, cuyos poderes, otros, tienen inesperadas influencias en el contexto enajenado de esa realidad ficticia que es Kerren. Esa escena fue clave para intuir los insospechados alcances del poder e influencia de Clara. En el contexto retorcido que es Kerren donde nada es realmente lo que parece ser, donde nadie es realmente lo que aparenta ser, sino más bien la encarnación del rol que a cada cual le atribuyó el todopoderoso Raymond, cual Dr. Jekyll rodeado de Frankenstein de su propia creación, Clara es quizás -porque todo está aún por verse- la única persona que escapa, por lo menos parcialmente, al ser una criatura más de Raymond, justamente por sus poderes, otros, que no dependen directamente del delirante mandato de este hombre.

Durante tu carrera has participado en diversas producciones grabadas en regiones, con “Helga y Flora” volviste a la Patagonia. ¿Cómo fue esta experiencia de rodaje?
En lo personal me encanta viajar por mi oficio, es una forma maravillosa de conocer las extraordinarias bellezas de Chile, así como de conocer a su gente, a menudo compartiendo mucho tiempo y trabajando juntos, ya que detrás de una producción de esta envergadura hay muchísimos roles y profesionales locales que se suman al equipo santiaguino volviéndose amigos y compañeros de aventura. Además, es una forma de verdad muy privilegiada de acercarse, interpretar y vivir los personajes justamente en el contexto social, geográfico y climático que los plasmó en la imaginación del autor/creador y que sigue determinándolos tan contundentemente, como en este caso, cuando los actores contamos con el lujo de darles cuerpo y vida en un set así de real y determinante, algo así como ir a visitarlos y a interpretarlos en sus propios hogares y parajes de la infancia. En el caso de “Helga y Flora” fue muy especialmente así ya que se filmó en una estancia restaurada y habilitada especialmente para transformarse en Kerren y recibir a todos los equipos, a hora y media de Punta Arenas: es decir, estábamos literalmente suspendidos en el tiempo y en el espacio, en un lugar mágico en el medio de la pampa, de extraordinaria belleza, donde todo, absolutamente todo, incluso el viento, las bajas temperaturas, las luces en constante y deslumbrante mutación, los escenarios naturales de impactante belleza, nos inundaban constantemente de sensaciones e inspiraciones, confluían y contribuían a darle cuerpo y alma a los personajes, a plasmar ese pueblo de ficción que se hacía a diario tan real y concreto, así como a brindarle magia y, a la vez, veracidad a la historia que estábamos contando. Sin dudas, una experiencia extremadamente reveladora y extraordinariamente enriquecedora.

¿Qué destacarías del trabajo con el elenco y el equipo de la serie? Antes que nada, destaco, infinitamente agradecida, el invaluable tesoro, enorme privilegio y placer que fue trabajar con un conjunto de tantos talentos tan excepcionales, en términos profesionales, así como de calidez humana, tanto delante como detrás de cámara: una verdadera maestría de oficio y compañerismo bajo todo punto de vista. Asimismo, la mística, pasión y entrega que cada uno brindó desde su propio ámbito a la realización de esta serie, con gran generosidad y humildad, un aliento siempre presente y generado entre todos con mucho compañerismo. Una preciosa mística colectiva que Christian, en su doble calidad de director y productor, supo inspirar y alimentar de principio a fin con su ejemplo, fe a prueba de bomba en este proyecto y un entusiasmo inquebrantable frente a cualquier dificultad, imprevisto o escollo a lo largo de una producción de esta envergadura y complejidad.

Pese a que el público ha cuestionado bastante el horario de emisión, la serie es bastante elogiada en todo sentido. ¿Cómo has visto esa recepción de la gente? Con mucha alegría, enorme satisfacción e infinito agradecimiento. Creo que nuestro trabajo, tanto en el ámbito audiovisual como en el teatral, sólo se completa en diálogo y con la participación del público. Este diálogo y participación me parecen aún más importantes que el elogio o el éxito de por sí, que a veces se dan, a veces no, uno nunca puede saberlo por adelantado, tan solo soñarlos, aunque siempre se trabaje con el mismo profesionalismo, entrega y entusiasmo. Cuando se dan el éxito y los elogios, obviamente, nos inundan de infinita alegría y satisfacción, pero también sabemos que el éxito es siempre, inevitablemente, pasajero. Por el contrario, la experiencia de esta participación, recepción, buena o mala, de este diálogo con el público es el verdadero tesoro y lo que permanece siempre en nosotros porque sigue inspirando, alimentando y retroalimentando nuestro trabajo entre una producción y otra. Los artistas siempre trabajamos con ese gran destinatario y nuestro principal interlocutor, que es el público, está siempre presente en nuestros corazones, propósitos, sueños, pensamientos, en un diálogo que, por gran parte de nuestra creación, se mantiene algo así como imaginario, sin una respuesta o feedback inmediato, algo que, a veces, puede darse incluso a distancia de años.
La peculiaridad que veo hoy al leer los entusiastas comentarios del público es su sorprendente capacidad en cuanto a reconocer no sólo las diferencias entre una producción y otra, sino asimismo en cuanto a distinguir y comentar con mucha propiedad los distintos aspectos que conforman el lenguaje cinematográfico y audiovisual. Los espectadores ahora están en condiciones de dialogar con todos los interlocutores del producto final muchísimo más allá del simple aplauso, de la historia en sí misma, las interpretaciones, o del mero "me gusta/no me gusta": por el contrario, ahora se detienen también en las características del guion, en la belleza de la fotografía, el impacto de la música/sonido, lo deslumbrante de la ambientación y vestuario, lo peculiar de la narrativa y montaje, preguntan y comentan interesados sobre los antecedentes históricos, y piden más producciones de excelencia. Y asimismo cuestionan el horario de emisión. En suma, me parece significar que el público solicita también más escucha y, por lo tanto, más participación también en términos de programación y contenidos de este bien cultural público que sin duda es la televisión. En este sentido, mi humilde visión en relación a la recepción de “Helga y Flora” es que logró conformarse en una oferta cultural capaz de dialogar con el público y de promover su participación, insertándose exitosamente en un contexto de producciones de calidad y alto nivel que se vienen realizando desde hace años, especialmente gracias al financiamiento brindado por los fondos del Consejo nacional de televisión. El entusiasmo calificado de su recepción y la sofisticación en términos del tipo de aprecio que generó en el público me parece significar que esta larga labor, a la cual “Helga y Flora” aportó un nuevo eslabón, está cumpliendo su objetivo mayor: brindar una oferta televisiva y cultural de alta calidad que enriquece, educa, crea identidad e imagen país, entusiasma y entretiene al público con producciones que nada tienen que envidiarles a las grandes producciones internacionales. Ahora me parece que el desafío es asegurarse que todos los chilenos puedan tener acceso y disfrutar gratuitamente de estos notables resultados y, asimismo, asegurar continuidad y futuro a este tipo de producciones.

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