lunes, 17 de agosto de 2020

“Dama y Obrero” regresa a TVN

Gentileza TVN.
Junto con promocionar los últimos capítulos de “La Chúcara”, la señal anunció que su próxima retransmisión será la exitosa historia de José Ignacio Valenzuela estrenada el 2012. La realización de Bowen Producciones que el año 2014 tuvo un fallido retorno también cuenta con una adaptación estadounidense homónima que exhibió Telemundo.

Julio Ulloa es un muchacho que hasta ahora ha tenido muy poca suerte en su vida. Ha hecho de todo como trabajar en cualquier cosa o en lo primero que encuentre. Ha sido ayudante de carpintería, aprendió a componer vehículos en un taller mecánico, ha pintado murallas y ha cuidado casas cerradas en época invernal. Su polola, Mireya, es una joven de origen humilde que sólo ha sabido trabajar y ser emprendedora a pesar del accidente que tuvo y que la dejó postrada en una silla de ruedas.

Por su parte, Ignacia Villavicencio es una ingeniera que actualmente trabaja en la constructora Omega y está a punto de casarse con Tomás Ahumada, un arquitecto de profesión quien fue su profesor en la universidad y en la actualidad es el dueño de la empresa. 

Hoy ambos profesionales encaran uno de los proyectos más ambiciosos e importante de su vida laboral: la construcción de una importante torre de oficinas. Y en lo personal se acerca rápidamente la fecha del matrimonio que han programado recientemente. Pero algo la impacienta. De pronto ha comenzado a verle sus defectos y constatar que la relación que mantienen es muy paternal. Poco a poco las cosas se irán convirtiendo en una pesadilla para Ignacia de la que no sabe cómo escapar aunque sus certezas crecen en la medida que no se siente enamorada. 

Sobrepasada por sus labores de futura esposa, de novia y de profesional, Ignacia olvida pagar un importante seguro en una de las obras y Tomás, al percatarse del error, la confronta. La discusión sube de intensidad hasta que en el momento en que las cosas se descontrolan una mano masculina y ruda sostiene el brazo de Tomás paralizando el accionar de la pareja. Al levantar la vista Ignacia descubre a Julio. Un joven atractivo pero algo rudimentario y salvaje.

Tras el conato Ignacia parte rauda a la playa para reponerse de esta gran discusión. Y nuevamente por azar se encuentra con un rostro y unos ojos que le inspiran confianza. Es Julio. No se preguntan nada de sus vidas actuales, simplemente deciden disfrutar el momento. La atracción es mutua. Y sin que ellos mismos puedan evitarlo, al terminar la tarde de ese día los dos están tan enamorados el uno del otro. 

El día de la inauguración de las obras un batallón de carpinteros, pintores y albañiles se despliegan en el terreno donde se levantará la construcción. Ignacia está ahí para darles la bienvenida. En medio de la presentación un par de ojos se clavan en ella. Una mirada que le resulta familiar y le paraliza el corazón. Entre los obreros está Julio, pala en mano y casco en la cabeza. 

Julio es otro obrero más. Un hombre que para ganarse unos pesos extra cuida casas en la playa. O a veces trabaja como jardinero, pintor o en un taller mecánico probando los autos que arreglan. Ignacia es la jefa, la adinera, la exitosa. La brecha entre ellos es enorme, insalvable, profunda. Pero la pasión es más fuerte y por más que ambos sepan, quieran e intenten no pueden estar separados.

“Dama y Obrero” cuenta con la dirección de Claudio López de Lérida y Víctor Vidangossy, la producción ejecutiva de Vania Portilla, Daniela Demicheli y Álex Bowen, la producción general de Pilar Reynaldos y las actuaciones de Francisco Pérez-Bannen, María Gracia Omegna, Delfina Guzmán, Elisa Zulueta, César Sepúlveda, Carmen Disa Gutiérrez, Edgardo Bruna, Josefina Velasco, Emilio Edwards, Magdalena Max-Neef, Gabriel Prieto, Nicolás Oyarzún, Santiago Tupper, Silvana Salgueiro y Daniela Palavecino. En su banda sonora destaca “Lagrimas de amor”, tema central de la teleserie que fue compuesto e interpretado por Américo exclusivamente para la ficción.

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